Nos vamos hasta la primera ronda del ATP de Tokio para buscar la victoria de Matteo Berrettini frente a Alejandro Davidovich, confiando en la superioridad del italiano sobre pistas rápidas.
El tenista romano llega a este exigente debut de dieciseisavos en el Kinoshita Group Arena con la necesidad de imponer su jerarquía al servicio. Las condiciones de las pistas japonesas benefician enormemente el estilo de Berrettini, que necesita canchas veloces para maximizar el daño con su primer saque y su derecha. Tras unas semanas de preparación específica y llegando físicamente entero en estas últimas 24 horas a la capital nipona, el italiano sabe que el control de los puntos cortos será fundamental. Cuando Matteo logra superar el 70% de primeros servicios, resulta casi imposible quebrarle en este tipo de superficies, limitando muchísimo las opciones de peloteo y ritmo de su rival.
Por su parte, Alejandro Davidovich aterriza en Tokio tras una exigente gira previa en China (Chengdu) que inevitablemente deja cierto desgaste físico por la acumulación de partidos y los viajes recientes. Aunque el malagueño posee un talento indiscutible y mucha capacidad atlética al resto, su habitual irregularidad suele pasarle factura ante sacadores tan contundentes. Davidovich tiende a sufrir pequeñas desconexiones y ceder oportunidades de break que, ante un especialista en proteger su saque como Berrettini, suelen costar sets enteros. Además, jugar contra alguien que no te da ritmo constante de fondo de pista siempre incomoda al esquema eléctrico de Fokina.
Si repasamos sus enfrentamientos previos en pista dura, el precedente más claro y exigente cayó del lado de Berrettini en aquel durísimo partido a cinco sets en el US Open de 2022, demostrando que en escenarios rápidos el italiano sabe imponer su ley.
Mi pronóstico definitivo para este encuentro es la victoria simple de Matteo Berrettini. La diferencia de frescura física, la mejor adaptación natural a la velocidad de la pista y el cañón que tiene por brazo el italiano deberían ser argumentos más que suficientes para apuntarnos este acierto.